Misión
Unir las experiencias de trabajo de los Centros de Ayuda para la Mujer para salvar vidas en toda América Latina.
Nosotros
Llevamos más de tres décadas acompañando, sin juicio, a mujeres con embarazos inesperados. Esta es la historia que nos sostiene.
Unir las experiencias de trabajo de los Centros de Ayuda para la Mujer para salvar vidas en toda América Latina.
Contribuir a la consolidación de la Cultura de la Vida en América Latina.
Unir a los Centros de Ayuda existentes en América Latina para compartir experiencias, intercambiar información e impulsar la apertura de más centros.
Antecedentes
En 1989, Jorge Serrano Limón, presidente del Comité Nacional Pro-Vida, asistió al congreso internacional convocado por Human Life International en Nueva Orleáns, donde conoció a Magaly Llaguno, directora de Vida Humana Internacional, y a Laura Nelson, fundadora de los Centros de Ayuda para la Mujer en Chicago.
Laura relató cómo el aborto, lejos de ser una solución, le dejó un vacío profundo. Sus palabras —“si alguien me hubiera explicado por lo que iba a pasar, nunca lo hubiera hecho”— marcaron a Jorge, que viajó a México con la idea de replicar ese trabajo.
El 15 de agosto de 1989, el primer CAM abrió sus puertas en la Ciudad de México. Hoy hay 70 CAMs en la República Mexicana y 130 en el resto de América Latina: en total se ha atendido a más de 300,000 mujeres, de las cuales el 80% desistió de la idea de abortar.
Años después, durante un congreso pro-vida en Guadalajara, Jorge propuso a Magaly Llaguno establecer una red para fundar CAMs en toda Latinoamérica. La Red Latinoamericana, que hoy es realidad, surgió para promover la salud y el bienestar de la mujer en el mundo hispano a través de servicios de asistencia y educación.
“Al servicio de la vida naciente están también los centros de ayuda a la vida y las casas o centros de acogida a la vida. Gracias a su labor muchas madres solteras y parejas en dificultad hallan razones y convicciones, y encuentran asistencia y apoyo para superar las molestias y miedos de acoger una vida naciente o recién dada a luz.”
Agradecemos a Dios el habernos elegido como instrumentos para mostrar una opción de vida, y le pedimos que estos Centros sigan siendo un medio para consolidar la Cultura de la Vida en todo el mundo.